LA TARTA DEL PRESIDENTE: INFANCIA DESPROTEGIDA
Hasan Hadi escribe el guion y dirige su ópera prima. Iraq 1990. Lamia (Baneen Ahmad Nayyef) es una niña de unos 9 años que vive con su abuela, en el colegio su mejor amigo es Saaed (Sajad Mohamad). Por sorteo a Lamia le toca preparar la tarta con motivo del cumpleaños del presidente Sadan Hussein, algo muy problemático para la niña y su abuela dados los escasos recursos económicos con los que cuentan.
Qué preciosidad de historia la que cuenta Hadi. Una historia que muestra, a partir de las situaciones a las que se enfrentan estos dos niños, un país corrompido en toda la cadena debido a la pobreza y la crueldad de un régimen autoritarista que saca lo peor de las personas. La niña protagonista y su amigo, protagonizan toda una serie de aventuras en las que se ven envueltos durante un día en la ciudad intentando hacerse con los ingredientes para la tarta y donde son maltratados y engañados constantemente por los adultos. El director se acerca muy bien al mundo de la infancia a través de unos niños que tienen la inocencia propia de su edad, pero al mismo tiempo, por las dificultades de sus familias, están varios pasos más allá en cuanto al entendimiento y aceptación de su situación social. Es muy bonita la amistad entre los dos niños que se cuidan y se ayudan mutuamente. La niña protagonista con su gallo a cuestas es una joya, hace una interpretación contenida llena de sentimiento, transmite ternura, querríamos protegerla y trasmitirle afecto, algo que parece que en esa sociedad brilla por su ausencia. (Valoración: 8 sobre 10)
Qué preciosidad de historia la que cuenta Hadi. Una historia que muestra, a partir de las situaciones a las que se enfrentan estos dos niños, un país corrompido en toda la cadena debido a la pobreza y la crueldad de un régimen autoritarista que saca lo peor de las personas. La niña protagonista y su amigo, protagonizan toda una serie de aventuras en las que se ven envueltos durante un día en la ciudad intentando hacerse con los ingredientes para la tarta y donde son maltratados y engañados constantemente por los adultos. El director se acerca muy bien al mundo de la infancia a través de unos niños que tienen la inocencia propia de su edad, pero al mismo tiempo, por las dificultades de sus familias, están varios pasos más allá en cuanto al entendimiento y aceptación de su situación social. Es muy bonita la amistad entre los dos niños que se cuidan y se ayudan mutuamente. La niña protagonista con su gallo a cuestas es una joya, hace una interpretación contenida llena de sentimiento, transmite ternura, querríamos protegerla y trasmitirle afecto, algo que parece que en esa sociedad brilla por su ausencia. (Valoración: 8 sobre 10)

Comentarios
Publicar un comentario