CASO 137: POLIÉDRICA
Dominik Moll (“Solo las bestias”) co-escribe el guion y dirige este film. Stephanie (Lea Drucker) trabaja en asuntos internos de la gendarmería de Paris. Tiene que investigar un caso en el que, durante unos disturbios, un joven resulta herido de gravedad con lesiones que le dejarán secuelas de por vida.
Buenísimo guion y dirección de Dominik Moll como ya demostró en “Solo las bestias”. En este caso la película cuenta de una forma rigurosa cómo Stephanie y su equipo se enfrentan a un caso difícil, donde parece imposible encontrar testigos, con la complejidad de que en la acción han participado diferentes grupos policiales, y que sucede en una época de constantes y virulentos disturbios en París donde la violencia está a flor de piel. Está muy bien elaborado el guion en lo que se refiere a la investigación y las pistas que van dando luz, pero lo mejor del film es que incluye los puntos de vista de todas las partes y podemos empatizar prácticamente con todos los personajes. La protagonista es una mujer muy profesional, ecuánime y comprometida, que quiere ser justa, que está en un departamento nada popular, ni entre sus compañeros (juzga la actuaciones de sus compañeros), ni entre los ciudadanos que no simpatizan con las fuerzas de seguridad. Se recoge muy bien la problemática de los policías antidisturbios, de las víctimas, de la policía dentro de la policía. El final es perfecto, en línea con el mensaje que se quiere contar, evitando los prejuicios, el maniqueísmo: los grises existen. Brillante la conversación entre Stephanie y su jefa en la parte final del film. (Valoración: 8 sobre 10).
Buenísimo guion y dirección de Dominik Moll como ya demostró en “Solo las bestias”. En este caso la película cuenta de una forma rigurosa cómo Stephanie y su equipo se enfrentan a un caso difícil, donde parece imposible encontrar testigos, con la complejidad de que en la acción han participado diferentes grupos policiales, y que sucede en una época de constantes y virulentos disturbios en París donde la violencia está a flor de piel. Está muy bien elaborado el guion en lo que se refiere a la investigación y las pistas que van dando luz, pero lo mejor del film es que incluye los puntos de vista de todas las partes y podemos empatizar prácticamente con todos los personajes. La protagonista es una mujer muy profesional, ecuánime y comprometida, que quiere ser justa, que está en un departamento nada popular, ni entre sus compañeros (juzga la actuaciones de sus compañeros), ni entre los ciudadanos que no simpatizan con las fuerzas de seguridad. Se recoge muy bien la problemática de los policías antidisturbios, de las víctimas, de la policía dentro de la policía. El final es perfecto, en línea con el mensaje que se quiere contar, evitando los prejuicios, el maniqueísmo: los grises existen. Brillante la conversación entre Stephanie y su jefa en la parte final del film. (Valoración: 8 sobre 10).

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