"HANNAH ARENDT"

La película, "Hannah Arendt", es una oportunidad perdida. Margarethe Von Trotta, directora y guionista de este film, no ha sabido contar con acierto este importante fragmento de la vida de la filósofa y pensadora judía alemana Hannah Arendt. Una lástima que se desaproveche este personaje tan influyente del siglo XX, de personalidad singular y controvertida.
La película comienza y avanza de forma deslavazada presentando a Hannah y a las personas importantes de su entorno: su marido, un amigo de su juventud también judío alemán y su íntima amiga americana profesora de universidad. Se van sucediendo reuniones, debates, conversaciones que supuestamente nos explican el tipo de relación que la filósofa mantiene con todos ellos y que a la vez deberían servirnos para entender la personalidad aparentemente fría y asertiva de Hannah. Sin embargo, ni el guión, ni la dirección, facilitan que percibamos esos rasgos de su personalidad, su postura como pensadora no permeable a las presiones de lo políticamente correcto, más que de una forma totalmente racional y teórica, sin llegar a entrar en la historia.
Tampoco la realizadora es afortunada a la hora de dibujar la relación de Hannah con su maestro Martin Heidegger, siendo sin embargo alguien que la marcó de forma decisiva en lo profesional, y que además parece haber sido su verdadero gran amor.

Otros biopics recientes (género tan de moda) nos han dejado grandes homenajes a grandes personalidades. Lincoln"  de Spielberg o "La dama de hierro" (Phyllida Lloyd) con Meryl Streep  han sido capaces de definir al protagonista en todos sus aspectos, desde el retrato del lado personal hasta el impacto del individuo en la historia. En ambos casos con actores insuperables, que se mimetizan físicamente de forma sorprendente, y también con guiones bien construidos capaces de elegir pequeñas o grandes anécdotas que nos permiten entender y comprender a los personajes.
En Hannah Arendt, la fotografía, la luz, es todo desvaído, sin fuerza, sin capacidad de enganchar. Quizás la elección de este estilo de realización provenga de intentar utilizar un código más próximo al documental y dar así más sensación de realismo, pero en realidad lo que crea es una distancia entre espectador e historia. La actriz, Barbara Sukowa, aún haciendo bien su trabajo, se mueve en un terreno poco abonado.
Hasta muy adentrada la película no llega la realizadora al nudo de la historia: contar la reacción brutal de la opinión pública sobre los artículos de opinión que la pensadora publica sobre el juicio del nazi Adolf Eichmann y la fortaleza de Hannah en ser fiel a si misma.
En la parte final, la realizadora vuelve a perder la posibilidad de filmar un momento espectacular, el discurso que Hannah hace para explicar su punto de vista ante estudiantes, amigos, periodistas. Es inevitable no pensar en otro discurso con alta carga moral, el de "Matar a un ruiseñor"(Robert Mulligan, 1962), en este caso magníficamente planteado por el realizador e interpretado de sobresaliente por Gregory Peck en el papel de Atticus Finch.
Quizás la realizadora quiere enfatizar la capacidad de ser objetiva, imparcial y mantenerse firme de Hannah Arendt, pero transmitir eso no puede hacerse a cambio de que el espectador no se involucre y no conecte.
Hannah Arendt merecía una película mejor.

Interesante para
  • seguidores de la filósofa y pensadora Hannah Arendt
(Valoración: 5 sobre 10)

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