TIMBUKTU: UN DOCUMENTO NECESARIO



Esta película del realizador mauritano Abderrahmane Sissako, fue la gran ganadora de los Premios César (mejor película, director, guión original, fotografía, montaje, banda sonora y sonido) y ha sido una de las nominadas al Oscar a mejor film extranjero en 2015. Cuenta lo ocurrido en Timbuktu, ciudad de Mali a la que en 2012 llega un grupo de islamistas radicales que impone su ley. Toda una serie prohibiciones y normas sin sentido (cubrirse las manos las mujeres, no cantar, no jugar al fútbol...) que hacen cumplir por la fuerza imponiendo castigos extremos, incluida la pena de muerte, por saltárselas.
El realizador, a través de actores profesionales y primerizos, construye una historia coral cubriendo un buen espectro de situaciones y donde lo más llamativo es la valentía de unos personajes que reivindican su libertad perdida: un matrimonio que por accidente se ve involucrado en un crimen, una pareja joven que se ama, unos jóvenes que tocan música, una mujer que vende pescado y no acepta ponerse guantes...
El verdadero interés de la película no está en el estilo narrativo, ni en la estructura, ni en los diálogos. El interés está en el contenido, en la crítica sin paliativos a lo que está sucediendo en esta ciudad como ejemplo de lo que está ocurriendo en tantos otros lugares donde personas de diferentes ideologías y religiones convivían respetando la tradición y las costumbres de cada uno hasta la llegada de un grupo de fuerza que gracias a las armas somete a la población a un regimen de terror e injusticia.
El realizador construye un relato con mucha fuerza, con potentes imágenes especialmente aquellas en las que los personajes plantan cara a los agresores de diferentes formas. Destacan especialmente los personajes femeninos que se llevan la peor parte. Es maravillosa la secuencia del partido de fútbol en la que los personajes juegan sin balón. La película además tiene una fotografia hermosa, realizada por  El Fani ("La vida de Adele").
El film es una denuncia sobre la falta de tolerancia. El pensamiento del realizador sobre este tema se resume muy bien en esta declaración: "Una religión que no tolera otra religión no es una verdadera religión." Quizás esta película no es la mejor de las nominadas al Oscar en términos estrictamente cinematográficos, sin embargo, hace llegar de forma poderosa un  mensaje, que aunque ya sabido, es necesario volver a escuchar, y su nominación contribuirá a que esta injusta realidad tenga mayor difusión por todo el mundo. (Valoración: 7 sobre 10)



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