"El ULTIMO CONCIERTO"

"El último concierto" es la opera prima de Yaron Ziberman, que además de dirigirla, es co- autor del argumento y del guión. Esta, su primera película, es un drama bien llevado, que tiene como protagonistas a los componentes de un cuarteto de cuerda con 25 años a sus espaldas. Foreman ha tenido dos grandes aciertos: el argumento (por encima del guión), y el gran reparto (Philip Seymour Hoffman, Catherine Keener, Mark Ivanir, Christopher Walken).

El argumento gira entorno a las consecuencias que sobre los personajes tiene el que el fundador y aglutinador del cuarteto, Chistopher Walken, se vea obligado a abandonarlo. Es muy interesante ver cómo de vulnerable puede ser un ecosistema, aparentemente muy equilibrado, cuando uno de sus elementos desaparece. La perdurabilidad del cuarteto y su buen performance había mitigado, incluso anulado, toda una serie de frustraciones, reivindicaciones y ambiciones de los otros 3 miembros tanto a nivel profesional como personal. El núcleo de la historia es pues muy original y muy rico a nivel dramático ya que permite que los personajes se manifiesten libremente y salgan de su "disciplina corporativa". El "yo" más pasional de todos ellos, hasta ese momento sólo presente en el momento de interpretar sus instrumentos, emerge permitiéndonos asistir a toda una serie de reacciones y sentimientos de los personajes anteriormente soterrados. El guión, quizás está un poco desbalanceado,  la trama avanza con cierta lentitud hasta más de la mitad del film, mientras que en el último tramo se concentran toda una serie de acontecimientos, el descubrimiento al espectador de cruces de relaciones de los personajes y varios sucesos del pasado que han marcado de forma indeleble a los protagonistas.
La otra gran baza indiscutible es el reparto, destacando especialmente Philip Seymour Hoffman y Christopher Walken, que no sólo son espléndidos intérpretes, además son de esos actores que hacen especial una película. Philip Seymour es un lujo. Es capaz de proveer a sus personajes de carne, hueso y cicatrices. Lo mismo sucede con Walken, con un físico singular y una mirada que cuenta y calla. Está maravilloso en su emotivo discurso en el concierto al final de la película. Estos dos actores consiguen destacar por encima del resto del reparto, también por vestir personajes mejor desarrollados. Sin embargo, "falta información" sobre el personaje de Catherine Keer limitando que la actriz brille más pese a su talento ya que sus comportamientos resultan un poco incomprensibles. En este film Ziberman trabaja mejor los personajes masculinos que los femeninos. Además del de Keener, hay otro personaje femenino con menos protagonismo, el que encarna Imogen Poots, hija de dos de los componentes del cuarteto y joven promesa del violín, también menos rico.

Recomendable a
  • cualquiera que quiera ver una película dramática sobria y de calidad
  • los cada vez más numerosos seguidores de Philip Seymour Hoffman
(Valoración: 7 sobre 10)

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