A LA VUELTA DE LA ESQUINA: SALVAVIDAS

El alemán Thomas Stuberb dirige esta película y firma el guión basado en un cuento corto del reconocido escritor alemán Clemens Meyer. Christian (Franz Rogowski) comienza a trabajar en un supermercado en el turno de noche ayudando a Bruno (Peter Kurth). Enseguida se siente atraído por Marion (Sandra Huller).
Se parte de un gran guión que Stuberb filma con una cadencia que nos va atrapando. Los personajes tienen un punto de desvalimiento, en su mayoría son personas con cierto desarraigo, no parecen tener grandes redes de apoyo. Están bien definidos, son reales, y los actores que les encarnan contribuyen a dar esa verosimilitud. El protagonista, con un pasado oculto pero que imaginamos ha sido más que difícil, se va integrando en el dia a dia del supermercado. Un lugar que podría esperarse poco acogedor, pero que sin embargo se descubre como con gran recorrido para las relaciones. Rogowski encarna muy bien al personaje, tiene un rostro que parece esconder profundos secretos, da un punto de misterio y de necesidad de ser querido. Su amada es Marion, interpretada por Sandra Huller ("Toni Erdman"), otorga entidad a su personaje, una mujer cálida, con sentido del humor. Bruno, un hombre solitario y protector.
La historia nos hace familiarizarnos con la rutina del supermercado y también con sus ritos y "eventos especiales". Siendo casi todos los lugares donde se desarrolla la acción muy deprimidos, destartalados, descuidados, el director da a la película una estética interesante, plantea encuadres muy eficaces, poniendo la importancia en los actores, haciendo fugas a fondos simplificados (las luces de una hilera de farolas, un paisaje urbano de polígono poco concreto, etc) de forma que tenemos a los personajes recortados sobre limbos que les envuelven y emiten las sensaciones buscadas de soledad, pobreza, desamparo, pero sin caer nunca en el feísmo. Hay  ciertos elementos visuales que se repiten y dan mucho carácter al film, que nos hacen sonreír, como el maravilloso póster de palmeras que preside la zona del café, lugar donde las relaciones evolucionan y que nos hace preguntarnos de quien sería la idea poner ese mural.
Un supermercado que es una especie de cocoon, un salvavidas donde todos estos seres de vidas poco ilusionantes encuentran un lugar donde sentirse útiles y queridos. Una historia con momentos donde esbozamos una sonrisa, pero con un componente de drama y sentimiento profundos. Una gran historia. (Valoración: 8 sobre 10).



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