"JOVEN Y BONITA"

"Joven y bonita" ratifica la gran capacidad del realizador francés François Ozon de impactar desde un discurso y tono sutil e intelectual. En "Joven y bonita" Ozon nos incluye en la vida de una chica de 17 años de buena familia que se introduce a fondo en el mundo de la prostitución de alto nivel. La película pretende hacernos pensar y aventurarnos a entender las motivaciones y razones de la protagonista para hacer lo que hace. El realizador prefiere no darnos una respuesta cerrada, por el contrario, nos presenta al personaje en su contexto y nos deja vislumbrar diferentes aspectos de su personalidad y background familiar sugiriendo al espectador áreas para la reflexión. Ozon nos encantó en su película anterior, "En la casa", donde adaptaba magistralmente el texto teatral de Juan Mayorga. Allí ya nos demostraba, por una parte su interés por la juventud actual, y por otra, lo bueno que es descubriendo talento de esta edad y dirigiéndolo. Aquí lo vuelve a hacer eligiendo con total acierto a Marine Vacth como protagonista. Ella es determinante en que la película resulte tan potente. Marine es una actriz y modelo impresionantemente guapa que encarna a la perfección a esta joven a la que no le llena la típica vida de pre-adulto que le correspondería llevar. Marina Vacth interpreta con contención a un personaje inquietante por la nitidez de sus planteamientos y por ser tremendamente fria. Además, se enfrenta con naturalidad a una buena cantidad de desnudos y escenas de sexo. El personaje siente una gran atracción hacia este tema, más por el sentimiento de dominio y enganche sobre sus clientes que por el disfrute del sexo en si. Ozon desarrolla el personaje y sus interrelaciones con su familia de forma realista. Especialmente bien plasmada resulta la relación de Marine con su hermano pequeño, curiosamente la persona con la que comparte más información.
Ozon consigue despertar el interés, inquietar y seducir a partes iguales, recordándonos otra gran película sobre jóvenes con tendencias inusuales y difíciles de entender,  "Las vírgenes suicidas"(Sofia Coppola). 
Muy destacable es también la escena final donde Marine comparte pantalla con Charlotte Rampling, dos mujeres con gran diferencia de edad pero que son espejo. Ambas suscitan, por su tipo de belleza y forma de estar, un mundo enigmático y magnético, un áurea de inaccesibilidad y un deseo imperioso por parte de la audiencia de penetrar en sus cabezas.
Ozon es claramente un gran valor para el cine actual por la elección de sus temas y su sello personal en como los trata. En cuanto a Marine Vacth, estamos seguros de que después de este film se le abre un prometedor futuro.
(Valoración: 7 sobre 10)




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