"OMAR"

"Omar" es un magnífico drama, una historia de amor enmarcada en el conflicto político bélico de la Palestina ocupada. Su realizador y guionista, el palestino Hany Abu-Assad, ya obtuvo el aplauso en 2006 con "Paradise now"(Globo de Oro a mejor película extranjera) y ahora nos brinda esta historia también en la durísima realidad palestina donde todos son perdedores.
Hany Abu-Assad hace de "Omar" un producto mucho más sofisticado que "Paradise now". Era ésta última una película sobrecogedora por tratar sin vacilación ni eufemismos un tema extraordinariamente novedoso en el cine, un tema complejo e incómodo (la ejecución de un atentado suicida), pero contado con un lenguaje bastante básico. En "Omar" el fondo y la forma van a la par. Todos los elementos que conforman la película son excelentes. Un argumento atractivo, un guión bien desarrollado con tempos bien medidos y donde el peso de la historia de amor y de la trama vinculada a la resistencia están equilibrados. La dosis de violencia justa como para transmitir la dureza de las situaciones y la fuerza interior del protagonista pero sin caer en el exceso o el morbo. La técnica del plano contraplano para transmitir la emoción y la potencia de los personajes, escasamente utilizada en estos tiempos cuando sin embargo es eficaz y estética y una gozada cuando se tienen buenos actores como es el caso. Hasta las localizaciones: estrechos pasillos entre viviendas repletas de puertas y pasajes, tejados y azoteas, no sólo hacen honor a la fisonomía del lugar donde transcurre la acción, también nos transmiten el ambiente claustrofóbico de ese pueblo oprimido y castrado, la sensación de ratonera, de trampa mortal, de lugar sin salida. Una metáfora de la historia.
Los actores cierran el circulo aún cuando en su mayoría no son profesionales. Adam Bakri, Omar, se estrena en este film y es todo un descubrimiento. Tiene talento, carisma. Mirada limpia. La cámara le quiere. Leem Lubani, el amor de Omar, con su sonrisa cautivadora y una actuación muy fresca. Y Waleed Zuaiter, el policía militar, el único actor profesional, perfecto en su personaje maquiavélico y estremecedoramente manipulador.
Una película sobre la lealtad y la falta de ella, sobre los principios, que emana dolor y una sensación de fatalidad que va in crescendo. Como broche, un final que sorprende y sube aún más el nivel de calidad del film. 
Una película absolutamente recomendable que no hay que perderse aunque no es tan fácil verla. Pese a su calidad y reconocimiento (nominada al Oscar a la mejor película  extranjera 2014) en Madrid por ejemplo sólo se puede visionar en 2 salas (Golem y Yelmo Ideal)... algo incomprensible.
(Valoración: 8.5 sobre 10).





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