"LA ISLA MÍNIMA" UN THRILLER DE PRIMER NIVEL

La última película de Alberto Rodríguez es un atractivo y sólido thriller. La acción se sitúa en un pueblo de las marismas del Guadalquivir en los años 80 donde se produce la desaparición de dos hermanas. Dos policías "castigados" procedentes de Madrid llevan a cabo la investigación.
Como ya demostró en "Grupo 7", Rodríguez es muy bueno planteando los personajes y cómo se relacionan entre sí y cuidando muchísimo el look de sus películas (foto y localizaciones) algo que no sólo incide en lo estrictamente formal sino que es una herramienta que redunda en la creación de una atmósfera y la posibilidad de aumentar la intensidad del drama allí donde se necesita. 
El eje fundamental de la película son los dos policías y la relación de desconfianza entre ellos, desconfianza que oscila de forma irregular a lo largo de la historia. El realizador saca lo mejor de los dos protagonistas: Javier Gutiérrez y Raul Arévalo. Arévalo, en el rol de un hombre más maduro de lo que le es habitual, realiza una buena interpretación. Javier Gutierrez está brillante en las carnes de un personaje poco predecible. De la pareja, es el policía con más experiencia y recursos profesionales, y también el más "vivido". Sobre su personaje además planea la duda de un suceso del pasado, una subtrama que se juega a un nivel muy secundario y que activa la involucración del espectador ya que a lo largo del film nos debatimos entre creer o no en su culpabilidad. Esta historia enriquece al personaje, le da profundidad y genera interés sobre él sin despistar sobre el argumento central. 
Las localizaciones y la forma de retratarlas son la otra clave del éxito de esta película. Alex Catalá en la fotografia realiza un trabajo impecable, con mucha clase. Destacan toda una serie de planos cenitales de las marismas que a lo largo de la película nos van seduciendo y construyendo un microcosmos de gran personalidad (estos planos y el tema de la película recuerdan a "Silencio de hielo", espectacular thriller alemán, 2010). También resultan interesantes a nivel narrativo otros planos donde el realizador sitúa la cámara detrás de los actores, recurso muy eficaz en transmitir la culpa y la ocultación de la verdad de los personajes interrogados. El otro gran personaje: el rio y sus extremadamente fotogénicas ciénagas, son una zancadilla constante para la labor de los dos policías y nos permiten disfrutar de unas muy bien rodadas persecuciones.
Un film de género de atmósfera desasosegante, donde casi nadie se salva de tener algún secreto inconfesable. Este thriller de muy buena factura abre nuevas vías para un cine español de calidad que puede funcionar en nuestro país, pero que también es perfectamente exportable. Merecidos los dos premios que ha conseguido en el Festival de San Sebastián: Concha a la mejor fotografía y a la interpetación masculina de Javier Gutiérrez. (Valoración: 8 sobre 10)



Comentarios

  1. Por fin la pude ver (estaba disponible en el vuelo de vuelta) y me gustó mucho! Me recordó en muchos aspectos al cine negro coreano, sobre todo a la conocida "Memories of Murder" (recomendadísima): el argumento, los perfiles de los personajes (en concreto los protas) e incluso la luz y el tratamiento visual. Un beso, Clarisma!

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    1. Lara¡, deberias tener tu tambien un blog¡¡. Me alegro que te gustara, yo creo que es la mejor española de este año.

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