EL CINE QUE DEJÓ EL 2014

Terminó el año y es difícil resistirse a no echar la vista atrás para pensar que cine te llevas del 2014. Hay muchos rankings, tantos como blogs, revistas, etc, asi que preferiré mencionar las películas que pasado el momento en que el que escribí sobre ellas, se han quedado en mi cabeza. A veces no son necesariamente las que mejor nota han tenido, las más perfectas, pero sí son siempre las que más me han tocado y sobre todo las que me apetecería volver a ver. En uno de los grupos de cine donde participo, nuestra organizadora, Acacia Nuñez, nos pone un tema semanal. Uno de ellos fue "tus 10 películas favoritas", otro de los participantes más joven que la media de edad del grupo se sorprendía de que casi todos poníamos películas bastante antiguas, casi ninguna de después de 2000. ¿Es que el cine de ahora es peor? ¿Es que te gustan más las películas de cuando eras adolescente o joven y luego te vas haciendo más exigente o más impermeable? ¿O que ya no te enamoras del actor o actriz de turno? ¿O que las ves en un momento especial y es más eso, lo que rodea al film, que la propia película lo que te hace recordarla como si fuera mejor? Imagino que todo es en parte cierto. En mi caso considero que una buena película es aquella que consigue atraparte de la manera más sensorial e intuitiva posible, con una historia y unos personajes que durante esa hora y media en la oscuridad con ellos, te importan, te importa lo que les sucede, porqué sufren o disfrutan... no tanto si quizás la trama tiene alguna fisura o si no es del todo consistente éste o el otro personaje, pero el caso es que durante el tiempo que la ves eres parte de la historia. Y son aquellas que no importa las veces que la hayas visto, te emocionas nuevamente. Aquellas que hacen que cuando sales del cine te mueres por comentarlas, hablar de esa escena o de la reacción entre dos personajes. Normalmente esas son las que quieres volver a ver, aunque ya sepas lo que va a pasar (a veces justo porque lo sabes). 
Este año me quedo con "Mommy", esa madre coraje y ese hijo carismático y enfermo, una historia llena de pequeños enigmas. "Orígenes" una historia de amor rodada maravillosamente que nos presenta un rostro nuevo Astrid Berges-Frisbey en un personaje caprichoso e inmaduro pero arrebatador. Sus dos realizadores,  Xavier Dolan y Mike Cahill son más que prometedores.  
"La venus de las pieles", Roman Polanksi no suele fallar, en este caso pese a ser una pieza teatral, te quitas el sombrero de pensar en la potencia de pocos elementos pero tan perfectos: diálogos afiladísimos, dos actores, un solo escenario y la música de Alexander Desplat, un resultado mágico.
"Omar" del palestino Hany Abu-Assad, una mezcla de emociones, pasiones y pulsiones: amor, odio, celos, deslealtad, violencia, en el marco Israel-Palestino.
"El lobo detrás de la puerta" un thriller del brasileño Fernando Coimbra, de presupuesto mínimo con crimen pasional de por medio y un nivel de tensión altísimo. 
"El pasado" del iraní Asghar Farhadi, siempre enfrentando sus personajes a dilemas morales y haciendo que el espectador se ponga en la situación.
"Relatos salvajes", de Damian Scifron, brutal comedia negra con inmejorables actores. Mi favorito, el relato nº 5: "Boda", insuperable. 
Me quedo también con Matthew McConauguey, un actorazo versátil y con carisma, que con los trabajos de 2013 y 2014 ("Dallas Buyers Club", "Interstellar") se convierte no solo en un buenísimo actor, en un artista.
Finalmente 2014 no ha sido un mal año.



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