YO, DANIEL BLAKE: VERDAD, VERDADERA

Ken Loach ("El viento que agita la cebada"), dirige esta película con guión de su colaborador habitual Paul Laverty. Daniel Blake (Dave Johns), 60 años, carpintero de profesión, ha sufrido un infarto y probablemente no podrá volver a trabajar. Una de las veces que acude a la seguridad social para resolver su situación, conoce a Katie (Hayley Squires), una joven madre soltera con dos niños.
Como siempre Loach sabe poner el dedo en la llaga y aprieta sin ningún tipo de compasión. El drama que vive Daniel Blake en su enfrentamiento con un sistema mal intencionadamente absurdo e injusto no nos es ajeno aunque la acción se sitúe en UK. Antes de hacer el guión Laverty y Loach se documentaron entrando en contacto con personas que habían perdido sus trabajos y que les contaron el proceso burocrático por el que habían pasado, los sinsentidos y el constante trato irrespetuoso sufrido. A partir de esos testimonios Laverty decide contar la historia de Daniel, un hombre honesto y trabajador forzado a acabar su carrera profesional y la de Katie, una chica en una situación económica crítica, desubicada de su familia y con cargas familiares. Buena decisión la de elegir dos personas que entran en relación por su pelea con la administración, pero que por lo demás tendrían poco en común. Sin embargo, entre ellos se crea una bonita relación de amistad, llegando a convertirse en lo más parecido a una familia. La evolución del estado de ánimo de los dos personajes, sus altibajos y su forma de defenderse del sistema están muy bien enfocados y generan la identificación absoluta con el espectador. Con un estilo casi de documental, el director nos acerca a esta dura historia. Loach tiene la virtud de contar sin artificios historias donde la fuerza está en los personajes y en el mensaje. Historias de narrativa sencilla donde nada obstaculiza que el realismo llegue al espectador a bocajarro, historias que parecen tan verdaderas o más que si nos las contaran personas reales. Un guión bien escrito con momentos muy dramáticos (estremecedora la escena en el banco de alimentos también inspirada en un suceso real), con diálogos y reacciones totalmente verdaderas donde además de los dos sobresalientes actores, cada elemento de localización, maquillaje, vestuario, refleja la vida misma. (Valoración: 7 sobre 10).


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