MADRE: LA HERIDA

Rodrigo Sorogoyen ("Que Dios nos perdone", "El reino") escribe el guión con Isabel Peña y dirige esta película. Hace 10 años el hijo de Elena (Marta Nieto) de solo 6 años, desaparece en una playa de Francia. Ella lleva todos estos años viviendo allí. Un día conoce a Jean (Jules Porier) un chaval de 16 años que le recuerda a su hijo.
En 2017 Sorogoyen hizo un corto (nominado al Óscar 2018) sobre el momento de la desaparición del niño y dada su potencia decidió convertirlo en película. Ese thriller inicial se convierte en un inmenso drama sobre la pérdida y la dificultad de superarla. Es increíble la capacidad de este director de meterte en el mundo del personaje, en su sentir, en sus entrañas. Lo hace desde el guión, donde él y Peña son tremendamente finos cuando perfilan los personajes. También desde su habilidad en la dirección de actores, y por último por su estilo de realización donde la cámara sigue a veces, danza otras o incluso nos confronta con el personaje y nos deja mirarle a los ojos, ver en su interior, ver más de lo que él mismo personaje ve. El encuentro con Jean enciende algo en ese interior muerto de Elena. Un guión valiente que se atreve a plantear una peculiar relación entre una mujer adulta y un adolescente. El relato se construye desde la contención. Hay rabia, hay dolor pero al fin y al cabo han pasado diez años. Una mujer rota por dentro que está en la vida porque tiene que estar, deseando que el tiempo pase, que se ha endurecido muchísimo, que controla en general ese quiebre interior, pero que a veces saca en forma de ira todo eso que tiene dentro. Ni el personaje, ni su viaje emocional son previsibles. Esa es una de las muchas virtudes del film. Las heridas del alma no son como las matemáticas, y gran parte de "la culpa" de que eso funcione es Marta Nieto cuya soberbia interpretación está siendo muy reconocida (Mejor actriz Venecia sección Horizontes 2019 y Festival Cine Europeo Sevilla 2019). Nieto transmite ese malvivir de Elena, la ondulación de sus emociones. Es bonito también como está dibujado el personaje de Joseba (Alex Brendemuhl) su actual relación, un hombre enamorado de ella hasta las trancas.
Un director que juega con los ritmos de forma magistral: thriller, drama psicológico, aparente calma y subida de nuevo. Una historia abierta a muchas lecturas. (Valoración: 9 sobre 10) 



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