EL SER QUERIDO: RELACIONES ROTAS
Rodrigo Sorogoyen (“Madre”, "El reino", “As bestas”) co-escribe el guion con Isabel Peña y dirige esta película. Esteban (Javier Bardem) es un reputado director de cine que ha estado 13 años sin tener relación con su hija Emilia (Victoria Luengo) que es actriz. De forma sorpresiva le ofrece ser la protagonista de su nuevo proyecto.
Sorogoyen es un director que intenta innovar y ponerse retos en cada nuevo trabajo y aquí quería junto con Isabel Peña salirse del thriller. Esta vez se trata de una historia de relaciones familiares rotas, de padre ausente y del intento de recuperación de una relación. Sorogoyen y Peña consideran que el relato es el eje de la historia, lo que nos contamos, lo que recordamos cada uno de una misma situación, una misma conversación y que puede ser tan distinto, de esa distancia en los puntos de vistas sobre cómo pasó algo, sobre todo cuando es algo en lo que estamos muy involucrados, algo que nos importa mucho. También sobre la forma de ejercer el poder, y como aun se superan muchas líneas rojas y se ejerce un poder tóxico.
Increíbles los primeros 20 minutos del film, una conversación entre Luengo y Bardem. Primerísimos planos, diálogos muy trabajados, matices en los gestos, en las miradas, solo dos grandes de la interpretación pueden soportar una escena tan larga, sostenerla y modularla tan bien. Excelente la escena de la comida, en la película dentro de la película, una escena de grupo de las que tan bien domina el director, donde todos brilllan, Bardem, Luengo, Raúl Arévalo, Raúl Prieto. Sonido impecable, preciosa banda sonora de Oliver Arson, muy interesante el uso de diferentes cámaras, texturas, a veces planos en blanco y negro que nos transmiten sensaciones y crean una atmósfera envolvente. Una película con mucha intensidad emocional que fluctúa sabiamente a lo largo del metraje, una historia que deja poso con posterioridad al momento del visionado y da mucho que pensar (8.5 sobre 10).
Sorogoyen es un director que intenta innovar y ponerse retos en cada nuevo trabajo y aquí quería junto con Isabel Peña salirse del thriller. Esta vez se trata de una historia de relaciones familiares rotas, de padre ausente y del intento de recuperación de una relación. Sorogoyen y Peña consideran que el relato es el eje de la historia, lo que nos contamos, lo que recordamos cada uno de una misma situación, una misma conversación y que puede ser tan distinto, de esa distancia en los puntos de vistas sobre cómo pasó algo, sobre todo cuando es algo en lo que estamos muy involucrados, algo que nos importa mucho. También sobre la forma de ejercer el poder, y como aun se superan muchas líneas rojas y se ejerce un poder tóxico.
Increíbles los primeros 20 minutos del film, una conversación entre Luengo y Bardem. Primerísimos planos, diálogos muy trabajados, matices en los gestos, en las miradas, solo dos grandes de la interpretación pueden soportar una escena tan larga, sostenerla y modularla tan bien. Excelente la escena de la comida, en la película dentro de la película, una escena de grupo de las que tan bien domina el director, donde todos brilllan, Bardem, Luengo, Raúl Arévalo, Raúl Prieto. Sonido impecable, preciosa banda sonora de Oliver Arson, muy interesante el uso de diferentes cámaras, texturas, a veces planos en blanco y negro que nos transmiten sensaciones y crean una atmósfera envolvente. Una película con mucha intensidad emocional que fluctúa sabiamente a lo largo del metraje, una historia que deja poso con posterioridad al momento del visionado y da mucho que pensar (8.5 sobre 10).

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