UN ATARDECER EN LA TOSCANA: DESLAVAZADA

El director Jacek Borcuch dirige y firma el guión de esta película. Maria Linde (Krystyna Janda) es una poetisa polaca que ha recibido el premio Nobel. Casada con un italiano, pasa largos periodos de tiempo en un pueblo de la Toscana. Allí está con su marido, su hija y sus nietos a punto de recibir un premio que le concede el Ayuntamiento. La escritora está encaprichada con Nazeer (Lorenzo de Moor) un joven egipcio que tiene un bar.
El guión está totalmente deshilvanado, parece estar escrito a golpes, como si cada vez que el guionista hubiera retomado el trabajo no recordara bien donde había querido poner el foco. Los personajes no están bien definidos, ocurren ciertos eventos que parece que van a tener calado, que van a desembocar en algo importante, pero sin embargo se quedan en nada, mientras que otros que no se dramatizan sí tienen gran repercusión. La sensación es que no sabemos que historia nos quieren contar.
La protagonista es esta poetisa que se siente muy libre, que actúa según sus deseos le dictan y a la que en principio lo que piensen los demás, incluso los más próximos a ella, no es algo que tiene muy en cuenta. Es un espíritu libre y parte de sus motivaciones le vienen de ser un alma creativa que se mueve por pulsiones. La actriz, rotunda, fuerte, hace una buena interpretación y da carácter al personaje. Eso es lo único salvable de la película. Una mujer muy consciente del paso de tiempo que tiene una historia de amor con un joven. Este comportamiento tiene un punto de interés ya que se trata de una mujer mayor, casada, que se encapricha con un hombre mucho más joven, situación que sigue siendo infrecuente encontrar en los guiones. Su amante es inmigrante, algo que en más de un momento de la película parecería ser uno de los temas que se querrían tocar, pero tampoco llegamos a saber el mensaje que se nos quiere pasar.
Con el resto de personajes estamos muy perdidos. El caso del marido es especialmente notorio. En primer lugar no es creíble como esposo de ella. No imaginamos que pudo unirles, porqué es tan permisivo con su esposa, ni su papel en la estructura familiar. Sobre la hija no se nos facilita demasiado background y tampoco entendemos bien la relación que tiene con ninguno de sus dos progenitores.
Una historia deslavazada, una sensación que nos acompaña desde el inicio y que crea una falta de conexión con la historia. Tampoco sabemos el porqué de un título tan bucólico que no está en línea con el contenido de la película, si bien, lo mejor de la misma además de la actuación de Krystyna Janda son los paisajes de la campiña Toscana con esa bruma que parece acariciar las praderas. (Valoración: 4 sobre 10).



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