UN DIVAN EN TUNEZ: UNA COMEDIA MÁS

La franco tunecina Manele Labidi ("Une chambre a moi") escribe el guión y dirige esta película. Selma (Golshifteh Farahani), una chica tunecina que ha vivido casi toda su vida en París, decide volver a Túnez y abrir una clínica de psicoanálisis. El nuevo comienzo no será fácil.
Se trata de una historia que no pretende ser trascendente ni profundizar en nada, su ambición es meramente entretener. No hace una verdadera crítica a la situación del país, aunque se utilice la corrupción, o el exceso de burocracia como temas para provocar el humor, un humor blanco. Aún siendo claro el género que la directora ha elegido, se pierde la oportunidad de hacer una mejor composición del personaje protagonista. Sabemos que Selma ha venido de París, pero no llegamos a conocer el motivo que la trae de vuelta a su país de origen. Alguno de los personajes dejan ver que ha tenido sus más y sus menos con su madre fallecida pero ni siquiera se sugiere en relación a que. Se habla del padre exiliado en París con ella, pero no se indaga en nada más. Casi todo se deja en manos de la actriz iraní afincada en París conocida por "A propósito de Eli" y "Paterson" rodeada de un grupo de personajes variopintos, casi todos ellos histriónicos y alguno muy desaprovechado, como el de la dueña de la peluquería, que podría haber tenido un rol más decisivo en el argumento. 
Una comedia trivial y blanquita a la que se podía haber sacado más partido. (Valoración: 4.5 sobre 10).



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