MAIGRET: EL HOMBRE TRANQUILO

El director francés Patrice Leconte ("Mi mejor amigo"), dirige esta película basada en una de las novelas de Georges Simenon que tienen como protagonista al comisario Maigret. Maigret (Gerard Depardieu), que está llegando al último tramo de su carrera profesional, tiene un caso complejo, una chica de unos 17 años ha sido asesinada, nadie sabe quien es ella, ni parece tener amigos, ni familiares que la reclamen.
El foco de esta historia está en el personaje de Maigret, que interpreta maravillosamente Depardieu. Es importante resolver quien ha sido el asesino de esta chica solitaria, triste y vulnerable de terrible final, pero lo que importa es cómo el inspector se enfrenta al caso y cómo le afecta. Maigret es alguien tremendamente humano, pacienzudo, considerado, que no sigue los típicos arquetipos de inspector arrogante y estrambótico, o bien outsider con ciertas adicciones y de vida personal desordenada. Maigret está casado, tiene una buena relación con su mujer, y su vida, aunque muy volcada en su trabajo que le absorbe casi toda su atención, es la de un hombre podríamos considerar normal. 
Toda la narración es sutil, la interpretación de Depardieu es contenida, no hay ninguna estridencia, y la investigación transcurre casi sin sobresaltos, como si se tratara de un trabajo normal donde es sobre todo la observación y el interés por el género humano lo que permite resolver los casos. A Maigret le toca esta historia, la juventud y desamparo de la víctima recuerdan al protagonista temas familiares. 
Los personajes relacionados con el caso, pertenecientes a la burguesía, tienen su punto y contrastan con la chica asesinada de clase humilde y sin apoyos. El caso en sí es original. Una buena película de atmósfera plomiza que transmite la sensación de pesadumbre y tristeza en que se encuentra inmerso el protagonista a nivel anímico. (Valoración: 6.5 sobre 10). 



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