BURNING: ATMOSFERA DENSA

El coreano Lee Chang-Dong (“Poesía”) dirige este drama-thriller con triángulo amoroso. Jong -su (Yoo Ah-in) se reencuentra casualmente con Hae-mi (Jeon Jong-Seo) una antigua compañera del colegio. Empiezan a quedar y ella le pide el favor de que le cuide el gato durante un viaje que va a hacer. A su vuelta Hae-mi ha hecho amistad con Ben (Steven Yeun), un chaval joven que maneja mucho dinero.
El argumento y el desarrollo del guión son buenos aunque la longitud en la que se desarrolla la historia es excesiva (148 minutos). Es cierto que hay tramos donde esa cadencia permite generar la atmósfera e identificarnos mejor con todo lo que pasa por la cabeza del chico protagonista, pero se excede en el tramo central. Dejando a parte el asunto de la duración, hay que reconocer el valor de la historia, este thriller psicológico en el que Jong-su, un chaval de familia humilde con un padre metido en problemas con la justicia, lleva una vida de pocas alegrías y con un futuro laboral poco halagüeño. El reencuentro fortuito con Hae-mi, una chica alocada y divertida, hace nacer en él la ilusión, algo que verá peligrar en cuanto aparece en escena el joven “millonario”. Poco sabemos de él aunque sí que tiene peligrosas “aficiones” y con el que poco a poco el protagonista se va obsesionando hasta límites insospechados. Ben representa lo opuesto a Jong Su, es un triunfador, muy occidentalizado muy cool, siempre sonriente al que parece que todo le sale bien sin ningún esfuerzo. Es interesante que todo está contado desde el punto de vista del protagonista, de forma que no sabemos hasta que punto algunas de las cosas que vemos son realmente así o están sesgadas por su percepción. El reencuentro con la chica cambia todo de golpe, no solo la posibilidad de un futuro atractivo con ella, incluso el pasado. Ella le cuenta pequeñas historias sobre su infancia común que él no recuerda y que le hacen intentar cotejar esa información con unos y otros. Todo lo que envuelve a Hae-mi se convierte en una fijación que llena toda su vida y actividad.
Un film elegido por Corea del Sur para representar al país en los Oscar en película extrajera que sobresale por su capacidad de llevar al espectador por la tortuosa y enfermiza senda del cerebro del protagonista con un final a la altura del clímax creado. (Valoración: 7 sobre 10). 


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