DOLOR Y GLORIA: A CORAZON ABIERTO

Pedro Almodóvar firma su película número 36. Salvador (Antonio Banderas) es un director de cine de éxito que lleva años sufriendo de muchas dolencias y en un estado depresivo que le impide trabajar.
Almodóvar escribe esta historia que tiene mucho de autobiográfico y que nos permite disfrutar de una historia 200% Almodóvar, pero sin caer en ningún punto en la exageración, ni en lo esperpéntico de algunos otros de sus trabajos. Un film donde hay equilibrio y contención y también mucha emoción. El guión nos lleva por pasado y presente y ambos tiempos nos arrastran, nos atraen, queremos saber más de la vida de ese hombre, donde como dice Almodóvar de sí mismo, hay más gloria que dolor, pero el dolor pesa mucho. Todo está narrado de forma sutil, sin subrayados, y aunque hay mucha emotividad, también hay algunos momentos divertidos que nos muestran esa cara de Almodóvar tan característica suya.
El reparto está espléndido del primer al último actor. Antonio Banderas maravilloso. Nadie saca tanto de Banderas como Almodóvar. Aquí tenía el reto de ser el alter ego de Pedro, su maestro, su director, su amigo. No pretende imitarle en lo externo, muy acertado. Da una profundidad a su forma de mirar y a toda su corporalidad que nos llevan a estar con él, sentir con él, acompañarle en esa travesía del desierto. Asier Etxeandia encarna al personaje más pasado de vueltas, más humorístico. Penélope Cruz, como la madre del Salvador niño, esa persona tan presente en la vida de Pedro. La actriz está totalmente creíble como una mujer sencilla, pero sabia, que no da puntada sin hilo. Julieta Serrano como madre del Salvador adulto comparte escenas con Banderas donde parecen auténticos madre e hijo, y sus diálogos son especialmente lúcidos. Nora Navas una actriz pura sensibilidad, el apoyo constante de Salvador, su leal colaboradora.
Cada detalle está delicadamente cuidado, se nota el cariño y la atención que Almodóvar ha puesto en cada plano, en cada decisión. Hay que destacar la aportación de Juan Gatti en la parte gráfica, preciosos sus títulos de crédito y su intervención en varios fragmentos de la película.
Una película a la altura de "Volver" o de "Todo sobre mi madre" , pero más serena y que muestra "la gran dependencia" de Pedro, y Salva, que es hacer cine, una dependencia a la que los espectadores le debemos tanto. (Valoración: 8.5 sobre 10).


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