LA PROFESORA DE PIANO: PERFECCIONISMO PATOLOGICO

El alemán Jan- Ole Gerster  conocido y alabado por "Oh, boy" una película estilo nouvelle vague, dirige esta historia totalmente diferente de aquella especialmente a nivel formal. Lara (Corinna Harfouch) es una mujer que se acaba de jubilar. Justo el día en que cumple 60 años su hijo Victor (Tom Shelling), del que Lara fue su profesora de piano, va a presentar su primera composición. 
Parece que el mundo de la música con mujeres como protagonistas, perfeccionistas hasta lo patológico, da lugar a grandes historias. Desde "La pianista" de Hanake, hasta la reciente "La audición" con la maravillosa Nina Hoss, todo parece indicar que ser  un virtuoso del piano o el violín puede generar monstruos.
Esta es una historia en la que se calla mucho más de lo que se dice, y quedan en la oscuridad asuntos graves, pero la forma de crear la atmósfera del director no hace que lo echemos en falta o lo percibamos como un error de guión. Al final lo que de verdad importa saber, lo sabemos. El director hace un perfecto perfil psicológico de la mujer protagonista que Corinna Harfouch borda. Nos quedamos pegados viéndola moverse, vestirse, relacionarse con su madre, con su ex- marido, sus antiguos compañeros de trabajo... Hay dos temas en la película, el impacto brutal que puede tener en nosotros la opinión de determinadas personas, y sobre todo el daño infinito que la frustración puede causar, y lo alargada que es su sombra. Sombra que en este caso cae de forma demoledora sobre el hijo, alumno de música de su madre. Harfouch proyecta una mujer de personalidad complejísima, aparentemente fría y despiada, pero aún más sufriente, y que no parece dejarse otra opción a sí misma que ser así. Harfouch lleva todo el peso de la historia, pero los personajes secundarios, especialmente la madre de Lara (Gudrum Ritter) y su profesor de piano (Volkmar Kelinert), tienen cortas pero decisivas apariciones para entender a Lara.
Todos los detalles están cuidados para transmitir ese perfeccionismo enfermizo, esa determinación por elegir el camino de la destrucción. La ropa que usa Lara, su abrigo burdeos de corte perfecto, la forma en que se mueve la cámara, todo es severidad y control al milímetro. (Valoración: 7.5 sobre 10).

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