EN LOS MÁRGENES: CINE DE DENUNCIA

El actor de cine y teatro Juan Diego Botto ("Los europeos") dirige su primera película, co-escribiendo el guion con Olga Rodríguez. España alrededor de 2010, en el contexto de la crisis económica y la burbuja inmobiliaria. Azucena (Penélope Cruz) madre de un niño y con un trabajo precario, está a punto de sufrir un desahucio. Rafa (Luis Tosar) es un abogado que dedica su vida a ayudar a personas de colectivos en exclusión social.
Esta primera película de Botto pone de nuevo en la conversación los desahucios, un problema grave para la sociedad, que sin embargo ya no ocupa las portadas de ningún medio de comunicación. La película entrecruza la vida de varios personajes durante un día que para ellos puede ser crucial. Dos son los personajes centrales, Azucena y Rafa. Con ella vivimos el estrés y el terror de estar a punto de que la desahucien de su casa, con el agravante de tener un hijo pequeño y contar con muy pocos apoyos, básicamente una asociación anti-desahucios, ya que su pareja, Manuel (Juan Diego Botto) no es de gran ayuda. Por otra parte, Rafa, abogado vocacional, implicado hasta la médula en los problemas de los demás, hasta el punto de que su vida personal es un desastre por la poca atención que le pone. Es quizás un poco exagerada la forma de demostrar esa dedicación total a los otros y de descuido a los suyos, pero Luis Tosar está muy bien en su papel. Penélope un poco irregular, con momentos muy logrados donde saca la emotividad del espectador, si bien la forma en la que habla para enmarcar a su personaje en una clase social muy modesta a veces resta naturalidad a la actuación. Por otra parte, la pareja que forma con su marido no es del todo creíble por el planteamiento del personaje de él. 
Quizás lo más conseguido de la película es una historia secundaria de una madre y un hijo cuyos problemas de endeudamiento han arrastrado a sus padres. Una historia más esbozada y sintética, pero más especial que las otras dos y muy bien entrelazada dentro de la trama principal. En ella sobresale la actriz Adelfa Calvo especialmente en la escena clave de su personaje. Una preciosidad.
Aunque al guion le falta algo de sutileza, en su globalidad la película está bien hecha, especialmente siendo una opera prima, y trae de nuevo a la palestra un tema grave pero que ya no está en el foco mediático. (Valoración: 7 sobre 10).


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