UN AÑO, UNA NOCHE: INTENSIDAD EMOCIONAL SOSTENIDA

El cineasta español Isaki Lacuesta ("Entre dos aguas") co-escribe el guion y dirige esta película basada en la historia de una pareja que sobrevivió al atentado terrorista de Bataclán en Paris en 2015. Céline (Noemie Merlant), y su novio Ramón (Nahuel Pérez Biscayart) están en un concierto en la sala Bataclán cuando se produce el atentado. No resultan heridos, pero sí sufren un fuerte impacto emocional. Un suceso que marcará sus vidas y repercutirá directamente en la estabilidad de su pareja.
El guion de la película se basa en el libro "Paz, amor y Death Metal" escrito por uno de los dos protagonistas, Ramón González. La película profundiza en el shock post traumático de cada uno de los personajes, su forma de intentar superarlo y las consecuencias en la vida de ambos, y en particular en su relación de la pareja. Cada uno de ellos lo sobrelleva de forma diametralmente opuesta, algo que generará problemas en su relación. Aparece la culpa, los reproches, la "competición" de quien cree haber sufrido más ... Ramón muy afectado, con una forma más evidente de sufrir (numerosos ataques de pánico), necesita compartir, hablar y tener presente lo que sucedió como su forma de terapia, frente a Céline que intenta no recordar constantemente el suceso. Los dos actores hacen un trabajo impecable, siendo toda la película intensa a nivel emocional. También destacar la labor de Quim Gutiérrez en un papel corto pero bien interpretado.
La película está bien rodada, y el montaje no lineal, es interesante, pero puede resultar excesivamente claustrofóbica y reiterativa, quizás por estar centrada al 100% en la pareja y en su éxodo para pasar página. El director no deja ni por un momento de poner el dedo en la herida, el trauma, el sufrimiento, los recuerdos pavorosos y la dinámica que esto produce en la pareja, algo un poco agotador. (Valoración: 6 sobre 10). 


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